El mercado laboral argentino muestra un cambio sostenido en la última década: cada vez hay menos trabajadores en relación de dependencia y más personas que se desempeñan como independientes. Los datos oficiales confirman que la tendencia comenzó antes de la pandemia, se aceleró en 2020 y volvió a cobrar fuerza en 2024 y 2025.
Actualmente, el mercado laboral reúne a poco más de 13 millones de personas. De ese total, el 71,9% corresponde a asalariados, el 24,5% a cuentapropistas, el 3,2% a patrones y el 0,4% a trabajadores familiares sin remuneración, según un informe de la consultora Politikon Chaco sobre los principales aglomerados urbanos.
Si se compara con el tercer trimestre de 2016, el cambio es claro: la proporción de asalariados cayó 3,6 puntos porcentuales, mientras que la de cuentapropistas creció 4,1 puntos. Es decir, el empleo formal perdió peso relativo frente al trabajo independiente, configurando un nuevo esquema en el mercado urbano.
Entre 2016 y 2020 el cuentapropismo avanzó de manera ininterrumpida, pasando del 20,5% al 25%, mientras que el empleo asalariado retrocedió del 75,4% al 71,5%. Luego, entre 2021 y 2023, hubo una recuperación parcial del empleo en relación de dependencia, que volvió a representar el 74,8%, mientras los independientes bajaron al 21,6%.
Sin embargo, en los últimos dos años la tendencia volvió a invertirse: los cuentapropistas crecieron hasta el 24,5% y los asalariados descendieron al 71,9%. Así, 2025 registró el segundo nivel más alto de trabajo independiente de toda la serie, solo por debajo de 2020, el año atravesado por la pandemia.
El fenómeno reaviva el debate sobre una eventual reforma laboral, en un contexto donde el empleo tradicional pierde terreno y el trabajo independiente gana protagonismo en la economía argentina.




