La historia de un joven repartidor que realiza entregas en silla de ruedas en la Ciudad de Buenos Aires se convirtió en uno de los relatos más comentados en redes sociales y generó una ola de reconocimiento en todo el país. El trabajador, que presta servicios para la aplicación Rappi, contó cómo vive la repentina exposición y el apoyo que recibió en los últimos días.
El caso se viralizó luego de que circularan imágenes en las que se lo ve cumpliendo su tarea en la vía pública, desplazándose con su silla para completar cada pedido. La repercusión lo sorprendió. “Me emociona lo que pasó, no pensé que iba a tener tanta llegada”, expresó al referirse a los mensajes de aliento que comenzaron a multiplicarse.
El joven explicó que decidió trabajar pese a las limitaciones físicas con un objetivo claro: sostener su independencia y progresar con su propio esfuerzo. “Lo hago porque quiero salir adelante y ser autosuficiente”, afirmó, remarcando que su meta es mejorar su calidad de vida sin depender de terceros.
En su testimonio también describió los obstáculos cotidianos que enfrenta: veredas en mal estado, falta de rampas y el tránsito intenso que complica cada recorrido. Sin embargo, destacó el acompañamiento de muchas personas que lo ayudan en la calle. “Me abren puertas o me dan ánimo. Eso me da energía para seguir”, relató.
El vínculo con los clientes es otro de los aspectos que más valora. Según contó, suele recibir palabras de reconocimiento que impactan positivamente en su rutina. A pesar de la visibilidad alcanzada, aseguró que su intención es continuar trabajando con normalidad. “Solo quiero trabajar tranquilo y seguir creciendo”, concluyó.





