La Administración de Parques Nacionales decidió cerrar preventivamente el circuito Garganta del Diablo, el más concurrido de las Cataratas del Iguazú, a partir del 3 de agosto. La medida responde a una crecida histórica del río, que llegó a registrar unos 10 millones de litros por segundo, siete veces su caudal habitual.
Las lluvias intensas en el sur de Brasil y las proyecciones por la llegada del fenómeno Super Niño anticipan inundaciones para septiembre y octubre. La concesionaria Iguazú Argentina presentó un protocolo para desmontar y resguardar las pasarelas, en un operativo que demandará al menos 40 días de trabajo.
Las autoridades aseguraron que solo se rearmará el circuito cuando los informes técnicos indiquen condiciones seguras. El resto de los paseos del parque permanece habilitado, con monitoreo en tiempo real del nivel del río y recomendaciones para los visitantes.





