Una transmisión en vivo desde el interior de un penal dejó al descubierto, por error, una extorsión telefónica en pleno desarrollo. Mientras un joven identificado como Nicolás.79 hablaba y se reía frente a cámara en TikTok, de fondo se escuchaba con claridad cómo otro hombre simulaba ser policía y chantajeaba a una víctima en tiempo real.
El audio expone la modalidad conocida como “falso policía”. Uno de los implicados se hace pasar por agente, utiliza vocabulario técnico, menciona una supuesta denuncia penal y hasta reproduce sonidos de radio para dar credibilidad. La víctima, contactada previamente a través de redes o apps de citas, es acusada de un delito grave —como haber intercambiado fotos con un menor— y recibe amenazas inmediatas.
“Si cortás, vamos a tu casa”, se oye en la grabación. Luego ofrecen una salida: pagar para frenar una causa inexistente. Prometen que nadie se enterará y presionan con detenciones inminentes si no transfieren dinero. La coordinación entre los participantes revela una estructura organizada con roles definidos: quien capta, quien intimida y quien cobra.
Especialistas en ciberdelito advierten que estas bandas operan desde cárceles utilizando celulares. El caso recuerda otras investigaciones sobre organizaciones similares que extorsionaron a víctimas en todo el país, incluso con desenlaces trágicos.
Las autoridades reiteran que ninguna comisaría exige dinero por teléfono ni resuelve causas sin intervención judicial. Ante una llamada de este tipo, recomiendan cortar la comunicación y realizar la denuncia.





